Como hacer el ridículo para aprender

Esta tarde fui a visitar a Ruperto. Llamé a la puerta y me abrió su hijo. Su padre estaba detrás de la casa en el jardín. Me acerque despacio para cotillear que estaba haciendo. Ruperto es lo que denominamos un manitas. Tiene ese talento para el que no necesita un coach personal. Estaba acabando de […]